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Full text of "Vicente Rossi 1929 Idioma Nacional Rioplatense 2"

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- FOLLETOS LENGUARACES - 


VICENTE ROSSI 



( ARJENTINO - URUGUAYO ) 


SEGUNDA EVIDENCIA 



RIO DE LA PLATA 
1929 


L evante el espíritu nacional ! 

Propague que en tierras del 
Plata se llame «Nacional» al len- 
guaje; siempre Nacional! 

Todo lo nuestro es producto 
de nuestra intelijencia, de nuestro 
esfuerzo, del esfuerzo nacional ; no 
permita a nadie que lo ponga 
en duda. 

A nadie debemos nada; todo 
lo nuestro es obra nuestra. Por 
creación, por adaptación, por asi- 
milación , "todo es nuestro, es na- 
cional. 

Á esa convicción nacionalis- 
ta debe su grandeza el pueblo 
Norteamericano. 

A esa grandeza están desti- 
nados los pueblos del Plata, cuan- 
do dejen de conceptuarse residuos 
vejetativos y colonias espirituales 
europeas. 

Levante el espíritu nacional ! 



- FOLLETOS LENGUARACES - 


VICENTE ROSSI 



( AR JENTINO - URUGUAYO ) 


SEGUNDA EVIDENCIA 



RIO DE LA PLATA 
1929 


Folleto N.o 1 


ETIMOLOJIOMANÍA SOBRE EL VOCABLO « GAUCHO » 
La versión del Sr. Lehmann Nitsche. 

Folleto N.° 2 

RECTIFICACIONES Y AMPLIACIONES A UNAS NOTAS 
LEXICOGRÁFICAS DEL «BOLETIN DEL INSTITUTO 
DE FILOLOJIA » DE LA FACULTAD DE FILOSOFIA 
Y LETRAS DE LA UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES. 
Extrañar — Malevo — Control — Desde ya — Propiciar 


Folleto* N.° 3 

MAS RECTIFICACIONES Y AMPLIACIONES, ETC. 

AI botan — Rana — Mátete — Vidalita — Angurria — Seca 
Achatar — Arrebañar. 


Folleto N.° 4 

SUPUESTA CONTRIBUCION AL ESTUDIO DEL ITALIA- 
NISMO EN LA A RJ ENTINA, DEL INSTITUTO DE FI- 
LOLOJI A, ETC. 


Folleto N.° 5 

LAS FALSAS PAPILAS DE « LA LENGUA » 

El cuento jeográfico. — Academias de la legua. — Insignificante 
circulación del libro castellano. 


Folleto N.° 6 

IDIOMA NACIONAL RIOPL ATENSE. 
Prim era Evidencia. 




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Un millón de gracias. 




De vez en cuantío algunos folletos y artículos pe- 
riodísticos, tratan entre nosotros cuestiones filolójicas 
nacionales rioplatenses. 

Suelen firmar esas publicaciones personas militantes 
en el gremio de las letras, por eso entrañan un peligro, 
que los Folletos Lenguaraces pretenden conjurar dejando 
constancia de los errores que se cometen. 

No es fácil acertar en lo que se diga sobre nuestro 
léxico popular si no se le conoce debidamente, y mucho 
menos si no se conoce al pueblo. 

Probablemente sorprenderá el nacionalismo de estos 
Folletos, ( su peor recomendación ), que resulta raro y 
hasta ridículo ante el imperante servilismo idiomático y 
la indiferencia por lo propio, que hoy caracterizan nues- 
tras clases dirijentes, con grave perjuicio de la salud 
cívica del pueblo. — 

Hay siempre pájinas en blanco para los que deseen 
colaborar en la obra, que puede no ser estéril esta mo- 
desta contribución filolójica, apesar de su especial de- 
dicación a reparo y fomento del lenguaje nacional de 
arjentinos y uruguayos. 




NUESTROS REPAROS A LA CRETICA 
DAN NUEVOS APORTES A LA OBRA. 

IDIOMA NACIONAL RIOPL ATENSE 
Y LENGUA CASTELLANA SON ANTAGÓNICOS, 
APESAR DE PARECERSE HASTA CONFUNDIRSE. 


Las expansiones de estos lenguaraces folle- 
tos, han dado motivo para que amables críticos 
se hayan ocupado de ellos espontáneamente. (#) 

Respetables todas las opiniones, aun las mas 
adversas si no son tendenciosas, y en nuestro 
caso muy especialmente, pues la filolojia nacio- 
nal, mas que incomprendida, negada, no ha lo- 
grado el respeto a que tiene derechos. 

Son inevitables en todo examen crítico, por 
superficial que sea, puntos mal interpretados y 
pareceres bien intencionados que resultan prejui- 
cios, cuya revisión puede rendir nuevos aportes 
a la obra y retirarle cascotes del camino. 

Se notará en nuestros folletos irregular o ausente acen- 
tuación ortográfica; ello obedece a un plan de entrenamiento 
para suprimirla paulatinamente, probando que, con muy raras 
excepciones, es innecesaria ; el buen lector lo observará. De- 
dicaremos un folleto a este topico. — la dirección. 



— 6 — 

No debe olvidarse en ningún momento el 
aparente paradojismo básico de esta campaña 
lingüistica: Idioma Nacional Rioplatense y len- 
gua Castellana, siendo afines por derivación y 
apesar de parecerse hasta confundirse, son an- 
tagónicos : por racialidad, 

por nacionalidad, 
por espiritualidad, 
por renovación, 
por concepción, 
por construcción, 
por interpretación, 
por espontaneidad, 
por concisión, 
por eufonía, 
por fonética, 
por estética, 
por sintaxis, 
por neolojismo, 
por injeniosidad, 
por acepcionismo, 
por claridad, 
por dulzor vocal, 
por fluidez, 
por ritmo, 
por diafanidad, 
por otros aportes, 

por que los pueblos y las sociedades 
rioplatenses lo enjendran, lo ordenan y lo consa- 
gran como una exteriorizacion de sus inconfun- 



dibles personalidades; y valga esta ultima ra- 
zón por todas las otras juntas, aun con ser en 
todas superior nuestro lenguaje, lo que estamos 
dispuestos a demostrar cuando convenga. 

Existiendo innegable antagonismo, se impo- 
ne deslindar posiciones ; lacil es hacerlo, conven- 
cer es mas difícil ; la revelación de lo que se ig- 
nora o se desea que se ignore, apreta las filas 
del derrotismo, sin mucho alarmarse, ( pues las 
cuestiones lexicográficas solo interesan a unos po- 
cos, que no se les ha ocurrido buscar otra forma 
de perder mejor el tiempo ), pero no por eso des- 
cuida a sus bienaventurados creyentes, simulán- 
doles serios problemas histórico - racial - sicolóji- 

co- metafíisicos, con sonseritas lingüísticas 

« Antagonismo ? — pregunta con induljente son- 
risita — pero, si nuestros gauchos hablaban cer- 
vantino! y nuestra cultura es imposible sin 

« la Lengua » ! 


EL CASTELLANO EN EL PLATA 
ES UNA AMORALIDAD LEXICOGRAFICA, 
NUNCA UN IDIOMA HABLADO. 


Y sin embargo, en lo mas insignificante, se 
burla lo antagónico, en lo mas popular : — « Pu- 
chero » es en rioplatense el contenido de la olla 



y en castellano es únicamente ésta, al puchero 
lo llaman «cocido», que en rioplatense nunca es 
sustantivo sino adjetivo. De estos casos a mi- 
llares. 

En el lenguaje escrito, que es el que admite 
voces repudiadas en el hablado por las jentes 
mas cultas, los casos son tan frecuentes como 
en el popular, revistiendo mas gravedad y sen- 
sible desprestijio para nuestros intelectuales : — 
Sobre si el presidente Roca intervendría o no en 
cierto incidente político, escribió el Dr. Muratu- 
re un editorial que tituló «La prescindencia ». 
Al dia siguiente lo buscó en el diario y vio que 
le habían puesto «La abstracción», que está le- 
jos de sustituir aquello. 

Los correctores meridianos se encargan en 
nuestra prensa de probarnos la existencia y su- 
perioridad de nuestra lexicografía, sustituyéndo- 
la con la castellana, aunque se humille a los 
mas circunspectos redactores, dóciles a esos ac- 
tos por creer sinceramente que son en pro del 
cultismo idiomático. 

No deja de haber quien no permite que se 
altere una sola sílaba de sus escritos, pero el 
meridiano no perdona al insurrecto que despre- 
cie su protectorado , y busca ocasión inmediata 
a su venganza: Un dia publicó un gran rotati- 
vo porteño en suelto informativo, como respon- 
diendo a la consulta de un lector, este párrafo 
chabacano : 



- 9 — 


« Cuando decimos que una palabra 
no es castellana, entendemos decir que 
la Academia de la Lengua no la inclu- 
ye en su diccionario. Así la palabra 
« provisorio » no habiendo sido acepta- 
da por la Academia la consideramos 
como no existente. Hay muchos dic- 
cionarios que la tienen rejistrada en sus 
columnas, pero « con su pan se la co- 
man ». 

Esta vez el redactor no había permitido 
que se desnacionalizara su artículo, pero el co- 
rrector satisfació su terquedad marroquí, por 
cuenta y riesgo del gran rotativo criollo. 

Estos incidentes son cotidianos desde que 
hay prensa en el Plata y meridianos en ella, que 
cooperan inconscientemente a revelar la filolojia 
nacional. 

En la « alta cátedra » de sapiencia lengua- 
raz, que según el antinacionalismo lo es para 
nosotros, «solemnemente», el léxico real y aca- 
démico de ios castellanos, cuya autoridad inape- 
lable debemos acatar ciegamente y defender, or- 
gullosos de que tengamos la felicidad de ser sus 
vasallos, es tal el surtido de disparates que cues- 
ta mucho distinguir lo correcto ; dará una idea 
del cartón con que está fabricado ese jigante y 
cabezudo , la lectura de estos folletos. En el pre- 
sente mismo : balsa, jangada, dintel, etc., prue- 
ban su habitual barbarismo, anulan sus títulos 



— 10 — 


de asesor nuestro y descubren sus grotescos ma- 
nipuleos para conquistarse lo americano, apro- 
vechando su calidad inexplicable de autoridad 
indiscutida y la confianza depositada en él por 
el tilinguismo literario. 

El castellano es en el Plata apenas una acro- 
bacia literaria criolla, un maquietismo lingüísti- 
co gráfico, cuyos virtuosos podrían anotarse có- 
modamente en un papel de cigarrillo ; no emana 
de eso lenguaje propio ni ajeno ; es una amora- 
lidad lexicográfica, nunca un idioma hablado. 


RESPETAMOS COMO SE NOS RESPETA 

Decirse suele que « lo cortés no quita lo va- 
liente », y agregamos que conviene probar lo se- 
gundo para que no se tenga por flojedad lo pri- 
mero. ( * J 

De ahí la « desconsideración » criolla con el 
desconsiderado antinacionalismo y el desconside- 
rable meridianismo. 

(*) En la edición 9 del diccionario real y académico de los 
castellanos, aparece por primera vez ese proverbio, y en esta 
forma: «no quita lo cortés a lo valiente». Es pues, con toda 
seguridad, americano no siendo clásico, en ese léxico momifi- 
cado especialmente en su refranero. 

Luego cree que ser cortés no « impide » ser valiente, y la 
intención del dicho es que no autoriza a que se nos tenga por 
flojos, a que se nos quite calidad de guapos. 



- 11 — 


« Desconsideración » es lo correcto en estos 
asuntos, por eso son « lenguaraces » estos folle- 
tos, como son « procaces » todas las amonesta- 
ciones que hacen a las aspiraciones nacionalistas, 
los maestros - ciruelas castellanos y sus monito- 
res criollos. Pero la nuestra no es un prolegó- 
meno de valentía pujado en una descortesía, es 
sinceridad lisa y llana; aunque suele ser en no- 
sotros grosería lo que es cultismo en los caste- 
llanistas. 

En toda publicación sobre tema idiomático 
en que intervengan los antifonistas de « la Len- 
gua», hay veneno y amargor. Causa perdida : 
concurso de insultos; en rioplatense es llamado 
«derecho del pataleo autoconcesion de los 
que le buscan razón a la sinrazón. 

«El señor de'Yalbuena» no es don Miguel 
de Escalada y Obes, es una institución filolojica 
respetable entre los suyos, precisamente por su 
característica desconsideración. 

Nosotros no hemos caído en valbuenismo; 
nuestra tarea es de deslinde y aclaración, 3' en 
ella respetamos como se nos respeta. 

No hay encono donde hay placer, y nada 
mas agradable que estas « apostillas y divaga- 
ciones » lenguaraces. Caso clavado : lo castellano 
trascendental y enfático, es incitante infalible del 
finísimo buen humor rioplatense. 

El léxico real y académico se conquistó este dicho nues- 
tro en su edición 1.1, sin anotar causa ni procedencia. 



— 12 — 


No nos ha soplado el mas leve vientito de 
animosidad ; perjudicaría nuestra causa y favo- 
recería demasiado lo que combatimos. 

Se confunde «evidencia» con «incultura»; 
«franqueza» con «desconsideración». Siempre 
se condena en nosotros lo que se admite contra 
nosotros. 

La diatriba valbuenista de todos los tiem- 
pos contra los americanos, ha merecido atencio- 
nes de la intelectualidad americana; el despojo 
y humillación idiomática de que nos hacen víc- 
timas propios y extraños, no nos descubre « hom- 
bres de pensamiento » capaces de protestar. Y, 
así, historia, folklore, lenguaje, son una 
mistificación perfecta y constante. 

Ausencia de sentimiento nacionalista: adve- 
nimiento de la mediocridad - ambiente. 


NACIONALISMO 

* 

ES INTENSA CONVICCION DE QUE SE ES 
PARA LLEGAR A SER. 

ES AUTOCULTURA MENTAL, CÍVICA Y SOCIAL. 

NACIONISMO. 


Un escritor opina con nosotros en una revis- 
ta porteña : « El patriotismo es menos preciso y 
mas comprensivo que el nacionalismo, pero éste 



— 13— 


no excluye a aquél, sino que lo complementa 
elevándolo al plano de la intelijencia ». 

Crear la entidad nacional; caracterizar la 
raza nativa, su lenguaje y su alma; nacionali- 
zar todo esfuerzo, todo aporte; eso es naciona- 
lismo. No es odio (jenofobia), ni patrioterismo 
(chauvinismo), es una intensa convicción de que 
se es, para llegar a ser; ambición de cultura y 
de grandeza nacional, propia, nunca la engañan- 
te faroleria con que actualmente deprimen la 
nacionalidad y al pueblo, los ases de la medio- 
cridad-ambiente social, política e intelectual. 

« El idioma es reflejo de la intelijencia y del 
alma de un pueblo», por eso el castellano es 
incompatible con nuestro carácter e idiosincrasia. 

El pueblo norteamericano, fuerte y tenaz 
por su cuna autóctona y su cohesión nacionalista, 
nunca rindió culto alguno a precursores exóti- 
cos de su historia, de sus progresos ni de su 
idioma. El nacionalismo es allá el inviolable bro- 
che de oro de la nacionalidad, y ésta no recono- 
ce mas precursores que los nativos que lucharon 
para crearla. Solo una tradición respeta y ve- 
nera el norteamericano, la autóctona ; n que es ley 
suprema en América: donde Tal tribu hubo, Tal 
pueblo hay ; pese a todas las intervenciones ra- 
ciales. En tierra Americana: raza Americana! 

La Union se compone de 48 estados, 2 territorios v nn 
distrito federal; 31 ccn nombres autóctonos, 12 norteameri- 
canos, 7 latinos y el distrito dedicado a Colon (Columbia). 



-14 


Las nacionalidades de orijen americano - afri- 
cano -neolatino, (orijen también llamado lusita- 
no e hispano , por simple idiomatismo ), demues- 
tran su atraso mental y espiritual en su culto al 
precursor en su historia : ausencia absoluta de 
nacionalismo. Así, patriotismo es nacionismo, 
herencia de la inefable colonia , « creadora de na- 
ciones » : Nación Conga, Nación Angola, Nación 
Munyinga, etc. 

« La Revolución de Mayo rompe la tradi- 
ción política y la tradición lingüistica», dice 
evanjelicamente Abeille, pero para el antinacio- 
nalismo « no ha roto un plato », ha sido un in- 
cidente sin importancia nacional, una simple sus- 
titución de la dependencia « por las malas » con 
la sumisión confraternal « por las buenas ». 

En el Plata todos los extranjeros hacen na- 
cionalismo intenso, hasta agresivo ; cada casta 
por su cuenta y para su lejana patria, provin- 
cia, pueblo, aldea o cábila; nacionalismo infinite- 
simal ; la publicidad criolla los prestijia y enva- 
nece. Cuando al nativo se le ocurre alguna ex- 
pansión parecida, le observan que es un residuo 
extranjero con una patria insolvente en la his- 
toria ; el documento ilevantable, a interés usura- 
rio, diariamente protestable, es el idioma. 

Nacionalismo es patriotismo constructivo 3' 
autosujestion de que no se depende de nadie, 
para dejar de depender. Fe en el esfuerzo y en 
la intelijencia nativa, condiciones negadas, antes 



— 15 — 


de probadas, por la mediocridad -ambiente, que 
tiene de la patria un único concepto : utilitaris- 
mo; y una sola forma de exteriorizarla: farole- 
rismo, que es el candombe del nacionismo. 

Y en esta deprimente situación de insuficien- 
cia cívica, el idioma es siempre la víctima mas 
perseguida y de quien nadie se conduele. 

El castellano hace nacionalismo hispánico, 
intenso, absorbente, que bien puede servirnos de 
ejemplo. 


LA FILOLOJIA NACIONAL 
NO ES ESPERANZA CRIOLLA, 

ES REALIDAD OUE UNOS IGNORAN Y OTROS CALLAN. 

EL INGLÉS, ESPERANZA DE NADIE, 

SERÁ EL IDIOMA DE LA CULTURA AMERICANA. 


Como un lamento levantado por la simpatía 
que merece el deseo (le nacionalizar el lenguaje 
y creer utópica la obra, se conceptúa al Idioma 
Nacional Rioplatcnse una simple esperanza criolla; 
se quiere decir: un deseo popular, no irrealizable, 
sino que no conviene fomentar, por convenien- 
cias de cultismo , porque criollismo es voluntad 

popular y ésta es incultura 

Se estima en esta esperanza criolla el deseo 
edificante de autonomía, pero bajo el doloroso 



peso de lo irrealizable, algo como una maldición 
bíblica. Faltan los hombres que sientan y esti- 
mulen en los pueblos del Plata la ambición de 
la propia personalidad, conquista que consagra 
y define un pueblo, una sociedad, una mentali- 
dad, una nación. Nuestra mediocridad - ambien- 
te dedica sus entusiasmos a dependencia abne- 
gada. 

Que existe filolojia e idioma nacional, estos 
folletos lo evidencian hasta en sus peores demos- 
traciones ; nunca ha sido una esperanza criolla, 
sino una realidad inevitable, despistada con la 
rutina de llamar castellano a nuestra habla, lo 
que ha producido una absorción automática, al 
extremo de que la incontrarrestable nacionaliza- 
ción del lenguaje, no ha logrado anularle ese 
seudo título. 

Trabajosa es la empresa ; al pueblo mismo 
le cuesta convencerse de que no habla castella- 
no, ni aun ante inmigrantes castellanos lejítimos 
cuyo castizo lenguaje le resulta un patuá. 

Se sabía del barbarismo académico, pero no 
hasta donde lo demostramos nosotros, resultán- 
donos el real diccionario una burla que nos ha- 
cemos nosotros mismos. 

Los pueblos del Plata, intelijentes e injenio- 
sos como no hay ejemplo, conquistarán los mas 
altos destinos en el sud americano, apenas se de- 
fiendan con el nacionalismo de los entregamien- 
tos de que los hace víctimas el nacionismo de 



— lt- 


sus dirijentes políticos e intelectuales, productos 
netos de la mediocridad -ambiente. 

Un conferencista criollo derrotista, afirmó 
que «el idioma mejorará a medida que mejore 
la cultura»... A qué se referirá?... Porque el 
derrotismo asegura que hablamos castellano y 

que eso es cultura El derrotismo es una 

simulación inconsistente. 

Que el Sr. Groussac dijo que « el idioma es 
la raza», es raro, por que todos los derrotistas 
de casa y de afuera han dicho lo mismo, y to- 
dos, juntos con el Sr. Groussab, saben que eso 
es una de las muy socorridas frases efectistas 
contra el nacionalismo, y nada mas, pero no 
saben que si les hiciéramos el favor de aceptar- 
la saldríamos gananciosos, pues siendo muy pa- 
radójica la derivación racial castellana e hispá- 
nica de los pueblos rioplatenses, (por mas que 
« las historias » aseguren lo contrario por con- 
sagrada rutina), no puede ser el de esas castas 
el idioma que hablamos. 

Si el Sr. Groussac cambia el disco y dice : 
«la fonética es la raza», se inmortaliza con es- 
tatua en vida, pues su cartel daría a esa frase 
todo su valor, mientras que descubierta por no- 
sotros nos aleja de la inmortalidad la envidia 
del gremio, y el poco marjen que tenemos para 
los homenajeadores profesionales metropolitanos. 

Los pueblos de Francia, Beljica y Suiza ha- 
blan francés, pero revelan raza y nacionalidad, 



— Í8- 


personalidad, en sus fonéticas inconfundibles ; el 
norteamericano y el inglés son antípodas, como 
nosotros lo somos con el castellano, la fonética 
hace que jamas se contundan, y en ella salva 
sus derechos, precisamente, la étnica. 


El conferencismo sobre «enseñanza del idio- 
ma» en las tribunas escolares del Plata, debía 
ser prohibido como un día lo fué el sectarismo 
violento ; esas peroraciones preceptistas atrevi- 
das combaten el nacionalismo instintivo de la 
niñez y de la juventud, y les amengua el idealis- 
mo de la patria, en esas edades en que ésta es 
indiscutiblemente grande, fuerte, misteriosamente 
bella, con todo suyo, autóctono. Se empieza 
con el castigo espiritual mediante el torpe precep- 
tismo de un lenguaje que no hablamos, y se con- 
cluye con la afirmación del seudo trascendenta- 
lismo de ese lenguaje, en esa patria vulgar deu- 
da jamas saldada al extranjero. Nuestras auto- 
ridades de la instrucción pública no lo ignoran. 

Nos preguntarán : ¿ qué lenguaje se les ense- 
ñaría a los niños ? Y preguntamos : ¿ cuáles 

aprenden de los que les enseñan ? En ambos 
casos la respuesta es la misma: Ninguno. 

A la niñez debe enseñársele rudimentos lexi- 
cográficos útiles para no confundir en la escri- 
tura palabras corrientes; así se hacía antes de 
la creación de las inútiles cátedras de gramática 



— Í9 - 


castellana A los jovenes debe enseñárseles 

con «el tubo dijestivo de las mediocridades»/*' 
reglas precisas y elementales, tocando las inno- 
vaciones que ya prologan la futura gramática 
nacional, aunque haga sonreír por lo novedoso; 
antes se enseñaba únicamente lexicografía, que 
es bien sabido que la gramática acude por sí 
sola, y el que «ha menester de ella», se dedi- 
cará a resolver sus «juegos de injenio » cuando 
lo crea útil y conveniente. 

La enseñanza del gramaticalismo castellano 
en el Plata, se jestionó e implantó como una 
efectiva autoridad virreinata, punteada en la co- 
lonia negrera de ayer y redondeada en la colo- 
nia «intelectual» de hoy. Ningún resultado, ni 
siquiera teórico, ha dado ; en los exámenes de tan 
abstrusa materia, se aprueban, sin méritos para 
ello, los alumnos necesarios para disimular la 
ineficacia de esa enseñanza y evitar su supresión. 

Ya lo han dicho estos folletos, « con el cas- 
tellano no se va a ninguna parte, tanto valdría 
hablar el guaraní o el quichua ». Inglés, francés 
deben enseñarse, en edad propicia, al alumnado; 
el primero es la fuente mas cierta de historia 
americana y es lenguaje universal ; el segundo 
es vehículo de alta cultura literaria y científica. 

Pronto será una necesidad esto que ahora 
indicamos como conocimientos útiles. Inglés se 


( *' Vease esta frase en la pajina 28. 



hablará en toda America; ya la civilización lo 
ordena; la cultura, el intercambio intelectual y 
económico y la diplomacia lo exijen. Japón, Chi- 
na, Antillas, Filipinas, Indias, Oceania, Ejipto, 
Africa europeizada, han adoptado el inglés como 
idioma internacional ; en Alemania, apesar de su 
lema «Dios castigue a Inglaterra», han hecho 
lo mismo todas sus clases sociales, al punto 
que hoy se puede ir a ese pais ignorando ale- 
mán, pero sabiendo inglés. En Centro América 
y países del Caribe se propaga rápidamente. 


NUESTRO IDIOMA NACIONAL PARECE NO EXISTIR 
PORQUE LO OCULTAN 
LA RUTINA Y EL ANTIN ACION ALISMO 
BAJO EL TITULO DE «CASTELLANO». 


Hay quien extraña que el Idioma Nacional 
Rioplatense se estuviese tan callado, esperando 
que nosotros lo descubriéramos ; la alusión es en 
primer término consecuencia de no creer en él ; 
luego la rutina en el decir, porque es « un de- 
cir » que hablamos castellano, y es otro « decir » 
que lo hablan en otras partes 3^ suman sendos 
millones. ( * J Luego, a nadie se le ha ocurrido me- 

<*) Vease la nota de la pajina 29. 



—ál- 


terse a buscarle orijen a las voces que usamos ; 
se cree que no vale la pena pues fatalmente son 
castellanas ; personas serias que escriben 3^ edi- 
tan, concediendo que algún vocablo nuestro te- 
nemos, descubren una docena y media como úni- 
co nacionalismo idiomático rioplatense. Nadie se, 
preocupa de los manotones que sufre nuestro lé- 
xico nacional ; con estupidez colonial se sostie- 
ne el humillante sistema que citamos en la in- 
feliz declaración del suelto sobre la voz « pro- 
visorio >> ( paj, 9 ). 

Contaditos son los que en el Plata se ocu- 
pan de temas filolojicos, y casi todos refractarios 
a la nacionalización del lenguaje ; veneran el 
barbarismo académico ; son sordos de nacimien- 
to para las armoniosas voces nacionales, y les 
suena música celestial las trabazones y carras- 
peras castellanas. 

Hay motivos para que esté callado el idio- 
ma Nacional. 

Ni disconformidad de costumbres ni chapu- 
cerío académico, pueden disculpar el antagonis- 
mo existente entre nuestra habla y la castellana. 

Todas nuestras condiciones idiomáticas, cul- 
tas y populares, son superiores. 

El deschavetamiento filolojico académico es 
clásico y famoso; críticos castellanos lo han de- 
mostrado hasta el ensañamiento ; y mal puede 
ser autoridad para nosotros quien no lo es para 
los suyos. 



— 22 — 


Nuestros lijeros análisis de los artículos de 
pajinas del léxico castellano, prueban debidamen- 
te lo que acabamos de expresar. Es la primera 
vez que se hace, por eso estaba callado el idio- 
ma Nacional, pero lo hemos hecho hablar mas 
de lo que podía esperarse. Los que en ocasio- 
nes han observado voces de aquel léxico, se han 
limitado, humildemente, a indicar corrección si 
eran castellanas y anexión si eran nuestras. 

Por eso estaba tan callado el idioma nacio- 
nal de los rioplatenses, esperando que nosotros 
lo descubriéramos. 


TRIUNFO DEL IDIOMA NACIONAL RIOPL ATENSE 
EN LA MARAVILLOSA HOLLYWOOD. 


Cuando nuestro idioma patrio deja de estar 
«callado» todos lo admiran sin distinguirlo, 
apesar de que perciben una dulcísima fraseolojia 
y sonora vocalización antes no oidas ; a tal ex- 
tremo ha llegado la rutina, que ni las personas 
cultas se dan cuenta del error, que el castella- 
nismo aprovecha para prestijiarse, como es su 

costa mbre. Un caso reciente, que honra a los 

% 

rioplatenses, lo prueba. 



- 28 — 


El periodista arjentino Sr. Arturo S. Mom, 
en una de sus interesantes crónicas enviadas de 
la portentosa Hollywood, relatando sus entre- 
vistas con las estrellas y astros de esa Meca del 
arte máximo del silencio, nos proporciona el mas 
esplendido triunfo de nuestro idioma Nacional 
en aquella metrópoli intelectual y artística, úni- 
ca en el mundo, donde solo triunfa el que vale, 
donde la cultura es proverbial en sus elementos 
todos. En ese formidable escenario ha actuado 
y triunfado el Idioma Nacional Rioplatense, con- 
fundiéndolo hasta su propio promotor con el cas- 
tellano, por el fenómeno de absorción o titula- 
ción automática que hemos citado antes. 

El Sr. Mom dedica esa crónica a la estrella 
mejicana Dolores del Rio, que como a todos sus 
compatriotas triunfadores en el arte, la ascen- 
dencia autóctona r) le ha trasmitido intelijencia, 
belleza y espiritualidad, para vencer en el inac- 
cesible Hollywood. Naturalmente, el cronista 
arjentino prefirió hablar en su lenguaje, que 
aunque diferente al mejicano se entienden, en lo 
esencial, por sus derivaciones castellanas. ( ** } 

>*) Dice misia Dolores : « Me enorgullezco de mi ascendencia 
azteca ». En el sud americano, la intervención biolójica negro- 
europea no deja oir todavía esa «voz viril de la cuna. 

<**- «Washington, Febrero 12 ( United Press) — Aprobada la 
formación de las Comisiones, se entabló una discusión sobre 
los idiomas y se resolvió incluir en la 4. a Comisión dos dele- 



- 24 - 


Ños favorecen con la mas amplia evidencia 
dos párrafos del Sr. Mom : 

« Ennid Bennet, rubia y de ojos 
oscuros, que estaba a mi lado, se en- 
cantaba oyendo nuestra lengua, que no 
entendía por cierto, pero que, como a 
todas las personas, sobre todo mujeres, 
que he conocido en Hollywood, le pare- 
cía particularmente musical y román- 
tica ». 

« Hábleme en español», me decía 
una vez esa maravillosa criatura que se 
llama Joan Crawford, durante un des- 
canso en su trabajo. Y ella no com- 
prendía una sola palabra, pero escuchó 
sonriente v durante un buen cuarto de 
hora, mirándome con sus enormes ojos 
azules y hundiendo una mano en su me- 
lena roja : « Oh ! — decía miss Crawford 
— el español es el idioma del amor!» 

El Sr. Mom no habla castellano ni español, 
siendo arjentino habla idioma nacional riopla- 

gados de habla neocastellana, uno del Norte y otro del Sud, 
para asi reunir todos los aspectos de esa habla en América. 
Uno de los delegados es Ricardo J. Alfaro, de Panamá, que 
representará los países del Notte y Centro, y el otro Jacobo 
Varela, del Uruguay, que representará los del Sud. » 

( Telegrama que acaba de publicar la prensa rioplatense, 
referente a la organización de la próxima Conferencia Pan- 
americana de Marcas de Fábrica). 



-és- 


tense, ( en su caso y situación puede decirse « ar- 
jentino »). A muchos hispanos han oido hablar 
las estrellas de Hollywood; al mismo Moreno, 
que estuvo junto al cronista durante esta en- 
trevista; al traficante Blasco Ibañez que entre 
otras cosas vivía del idioma castellano, y no 
hay noticia de que haya encantado a nadie con 
él, pues de haberse encontrado en el caso del 
Sr. Moni ! da terror pensar en las «con- 

quistas de la Lengua» epopeyadas en cablegra- 
mas, radiogramas, periódicos, libros, reportajes, 
correspondencias el apocalipsis! 

A muchos mejicanos, cubanos, centroameri- 
canos, etc., han oido hablar las cultas estrellas 
de Hollywood ; a Novarro, a Lupe Velez, a un 
Crespo, a la misma misia Dolores, y nadie notó 
la musicalidad del español , que el cronista argen- 
tino llevó como una sorprendente novedad, sin 
sospechar a qué se debia su éxito, no siendo el 
primero que alli han oido hablar español. 

Es que era el Idioma Nacional Rioplatense 
el que se o} r ó ese dia en Hollywood, moduladp 
por un arjentino. Este suceso ratifica la porfia- 
da prédica de estos folletos sobre el antagonis- 
mo que separa nuestro lenguaje del castellano, 
y nos hace sospechar que es mas armonioso que 
otros de América latina, pues debemos fonética 
y eufonía a nuestros idiomas autóctonos, los 
mas dulces y armoniosos del continente : Arauca- 
no, Guaraní, Quichua, 



- 26 — 


Las exijencias faciales, labiales y lenguales 
de la pronunciación castellana, y su eufonía de 
resfrio crónico, son su fracaso por adelantado, 
inevitable. 


RETROCEDEMOS VERGONZOSAMENTE 


Quince años hace que una importante publi- 
cación porteña que hoy es antinacionalista, co- 
mentaba dignamente, en estilo sereno y sentido, 
un humillante renunciamiento de la intelectuali- 
dad chilena: 

« El Consejo de Enseñanza Superior 
de Chile, elevó en consulta el caso de 
la ortografía a la Facultad de Huma- 
nidades, y esta institución se ha expe- 
dido aconsejando la adopción de la cas- 
tellana ». 

« Chile abandona su ortografía, la 
que sabiamente organizó y en mucha 
parte creó el ilustre Bello, dotando con 
ella a su patria adoptiva de una carac- 
terística nacional que definia inconfun- 
diblemente al chileno en todo escrito». 

«Aparte del interes que esta cues- 
tión gramatical tenía para nosotros, a 
titulo de americanos, ya que se trata 



— 27 — 


de una reforma científica jenuinamente 
americana y concebida para los ameri- 
canos, — ( « No tengo la pretensión de 
escribir para los castellanos; — decía Be- 
llo — mis lecciones se dirijen a mis her- 
manos de América » ) — aparte de este 
interes jeneral o jeneralizado, nosotros 
los arjentinos tenemos en ese pleito de 
la ortografía continental sustentada por 
la acción chilena, una parte histórica: 
nuestro jenial Sarmiento intervino en él 
con iniciativa originaria cuando, emigra- 
do en Chile, quiso sembrar allí la semi- 
lla de una reforma todavia mas radi- 
cal y avanzada que la de Bello, soste- 
niendo la ortografía fonética y predi- 
cando con el ejemplo en su periódico, 
donde escribía usando las letras como 
sonidos, según los principios de esa 
teoría ». 

« Dejar una ortografía propia, • ca- 
racterística, nasional, repitámoslo, re- 
sultante de una grande i sabia reforma 
consebida i organisada por un ilustre 
patriarca de la intelectualidá natiba. . . 
tiene algo de capitulasion, de derrota, 
de entrega de una dibisa de combate, 


Como una demostración damos a estos dos últimos pá- 
rrafos la ortografía fonética. Particularizamos nuestra pro- 
nunciación de la « II » e « y » agregando una « b ». 



-28 - 


que no puede rendirse sin que el espí- 
ritu lo sienta como una tristesa». 

« Una ortografía es un balor sien- 
tífico i espiritual también, porque el es- 
píritu se identifica filialmente en eilha ; 
es un signo de personalidá, i el renun- 
siamiento en tal caso constituyhe una 
difisil abnegasion ». 

Al mismo tiempo, otra publicación porteña 
que todavía se mantiene nacionalista, decía, in- 
terpretando con singular acierto el espíritu y el 
concepto popular rioplatense: 

«Chile abandona su ortografía... 
La literatura chilena se verá privada 
de su particularidad y entregada a la 
gramática castellana, que es el tubo 
dijestivo de las mediocridades.» 

Que estas cosas se hacen sin tener en cuenta 
para nada al pueblo, despreciando sus razones, 
sus derechos y su autoridad nacionalista, nos lo 
evidencia el mismo pueblo Chileno, castigando a 
sus entregadorés al sostener su idioma nativo, 
que es demostración de altivez e independencia. 
En el corriente año, nuestra prensa nos ha da- 
do esta sorprendente comunicación : 

« Una noticia que puede ser toma- 
da en broma pero que es absolutamen- 
te seria : El gobierno chileno ha dis- 



—29 — 


puesto la creación de un cuerpo de in- 
térpretes en la frontera arjentina». 

«Intérpretes? para qué? No habla- 
mos los dos pueblos la misma lengua?» 

«Eso creen muchos ». l) 

« Como sensaciones personales de 
viaje, muchas personas aseguran que en 
los primeros momentos no entienden ab- 
solutamente a los chilenos, y viceversa». 

Sarmiento, a quien llamamos el profético, 
dijo : « Aquí, en esta olla del Plata, se 

realizará la transmutación de las razas 
y de todas las lenguas maestras de la 
tierra ...» 

El cronista que nos recuerda esas lineas de 
Sarmiento, que parecen escritas en un momento 
de indignación nativa ante alguna jactancia eu- 
ropea, agrega: «Si entendemos por transmuta- 

ción, en lo que a las lenguas se refiere, 
que ellas saldrían mas ájiles y mas ri- 
cas del diario conflicto y de la popular 


Se explica: siempre se ha hecho hablar castellano a la po- 
blación íntegra de los países americanos en que se habla un 
derivado de ese lenguaje, y que ocupan unos 9 millones de ki- 
lómetros, (de los 40 que tiene el continente), con 66 millones 
de habitantes, de los cuates unos 15millones son los que ha- 
blan ese castellano y el resto idiomas autóctonos y europeos. 
El porcentaje extranjero en casi todos esos países guarda este 
orden ; italianos, franceses, anglosajones, hispanos. 



— 30 — 


algarabía, no cabe duda que la profecía 
se ha cumplido ». (,) 

Nó para determinados reaccionarios intelec- 
tuales, que nos castellanizan mediantes jestiones 
condenables contra el nacionalismo idiomático. 
Esos son los que olvidando la consideración que 
merecen los pueblos del Plata, intelijentes e in- 
jeniosos como no hay ejemplo, han obtenido la 
instalación en Buenos Aires de una sucursal de 
los fósiles reales académicos castellanos, preten- 
diendo perseguir y anular nuestro nacionalismo 
en el lenguaje. 

Retrocedemos vergonzosamente. 

La prensa meridiana publica con frecuencia 
proyectos de injerencias en los asuntos de los 
pueblos del Plata, que deliberadamente trata 

como colonias autónomas ! y aquí nadie se 

ha molestado. 

Los colaboradores castellanos que nuestros 
rotativos potentados sostienen con grandes ero- 
gaciones, hacen en ellos su intransigente naciona- 
lismo, su egolatría, que es la elefantiasis del na- 
cionalismo. En todos los temas encajan el his- 
panismo con carácter de irresistible fetiche. No 
deja de ser un ejemplo que aquí nadie se ha (*) 

(*) Nuestras citas son en su mayoría de publicaciones de la 
prensa, por que solo en ella aparecen las opiniones y divaga- 
ciones idiomáticas de casa y de afuera, por lo tanto es la 
tínica « bibliografía » interesante a nuestro conflicto lingüístico. 



— 31 - 


animado a imitar, por mas que el fetiche se es- 
pecialice en nosotros, teniéndonos bajo un incan- 
sable tiroteo cabileño. 

Nuestros sectores de « hombres sabios » nos 
retrotraen al negrismo colonial ; así lo sienten 
ellos, espiritualmente y racialmente. 

Cónclaves de criollos que mutuamente se 
consideran capaces de hacer historia patria y 
americana, se apresuran a colocarse bajo la di- 
rección de similares europeas, sin comprender que 
anulan sus miembros y desautorizan su obra. 

Los congresos de historiacion rioplatense se 
imponen esta cláusula : « no ofender la dignidad 
de otra nación », con lo que acogotan la Verdad, 
eludiendo cobardemente la controversia que es 
la depuración de la Historia. « La dignidad de 
otra nación » quizá al precio de nuestra indigni- 
dad. . .Nacionismo puro. Y tienen concurrentes.. . 

Con el lenguaje han hecho un lazo de tra- 
dición racial , pero somos nosotros los enlazados 
y el castellano el que tira de la punta. 

Es una guerra de sorpresas y sin cuartel 
contra la nacionalidad y la cultura nacional. 

En toda publicación que degraciadamente 
pueda tener tocamientos con nuestra historia, 
folklore o idioma, nuestros escritores, los mas 
circunspectos, los mas consagrados, no rehuyen 
el ditirambo del vasallaje al supuesto precursor 
exótico. 



- 32 - 


Si éstas reacciones prosperan, siendo fáciles 
de neutralizar y desalojar apenas sometidas al 
lente del buen criterio, no debe extrañarse que 
con el idioma, cuestión mas compleja y rutina- 
ria, nos tengan como felpudo de umbral. 

El reconocimiento del castellano como len- 
guaje imperativo en el Plata, da cierto carác- 
ter de imprecisas e indecisas a las nacionalidades 
Arjentina y Uruguaya; las sombrea una fisca- 
lización extranjera, ejercida por un molesto ayo 
cuyo índice nudoso y seco, hace indicaciones in- 
sólitas incompatibles con la racialidad y espi- 
ritualidad de estos pueblos. 

Como emblemas de nacionalidad consagrada 
que deben respetar propios y extraños, hemos 
dado a la patria bandera, escudo, himno, etc., 
pero no idioma, hablamos « por boca de ganso »• 
La patriada mas heroica de un lexicógrafo crio- 
llo es llamarle a nuestra habla «el castellano en 
el Plata»; quizá algún rebelde desearía decir 
« del Plata», pero no se anima por que casi 
es nacionalizarlo, lo que en su concepto es un 
imposible aun siendo indudable; prefieren el ubi- 

cativo en Entre someterse y someter, la 

elección da los hombres. 


Porqué no hemos de llamar Nacional a nues- 
tro lenguaje? No discutamos si lo es, si puede 
serlo, si no lo será ; empezemos por algo, de- 



- 33 - 


mostremos dignidad nativa; ¿qué impide que 
lo llamemos Nacional? Es que es castellano?. . . 
en Castilla, no en el Plata, ni siquiera en His- 
pania, donde ya le han eliminado el nombre, 
adelantándonos en esta iniciativa, y le han puesto 
«español», que en el criterio académico es «na- 
cional». Y admitiendo que fuera castellano, cer- 
vantino , aquí sería el lenguaje de argentinos y 
uruguayos, rioplatense! ¿Dónde demonios esa 
lengua se ha visto mas honrada ? 


A medida que nos aleja nuestra mediocridad - 
ambiente de la nacionalización del idioma, mas 
nos acerca a la imperiosa necesidad de que in- 
telectuales arjentinos y uruguayos, de común 
acuerdo, fomenten la creación de la Academia 
del Idioma Nacional Rioplatense, que edi- 
tará nuestro léxico, en el cual lo castellano ocu- 
pará un lugar honroso y definido, dejando de 
ser un dómine autoritario y sainetesco ; asi lo 
hemos insinuado repetidas veces, la ultima en la 
pajina 10 del folleto anterior. Sus nombres no 
serán nunca olvidados por los pueblos del Plá- 
ta, y su ejemplo tonificará a los otros de Amé- 
rica que se encuentran en nuestro caso. 



PAJINA 707 

DEL DICCIONARIO REAL Y ACADEMICO 
DE LOS CASTELLANOS 
EDICION 15 


La « j » letra (como la «jota» danza) la 
deben los hispanos al projenitor árabe; un vis- 
tazo a las pajinas del léxico académico corres- 
pondientes a esa letra, trasladará al lector a los 
aduares morunos ; esta que tenemos entre ma- 
nos nos dará esa impresión. 

Sabido es que hasta no hace mucho en His- 
pania el expedienteo notarial era árabe- castella- 
no. La latinización ha sido tarea editorial, por 
eso son bilingües las primeras ediciones del dic- 
cionario real y académico, al extremo de verse 
obligados sus « compositores » iV a latinizar voces 
autóctonas americanas, como se verá mas ade- 
lante, que los merodeadores colombinos en Amé- 
rica llevaron a sus lares. 

Mas o menos desde la edición 12 han tra- 
tado de modernizar sin perjuicio de cierta lati- 
nización de última hora, como puede verse en (*) 


(*) Hasta su edición 4 se tituló < compuesto > por la Real A. 



-as- 


ios artículos «analecta», «analfabetismo» y «pi- 
nacoteca » en el anterior folleto. Pero es traba- 
jo ímprobo y peligroso, porque lo primero des- 
tradiciona y es sentencia de muerte, y en lo segun- 
do salta a la vista el postizo; mas la intención 
es plausible: modernizar para conservar el pla- 

tónico dominio de Indias , que es de donde sopla 
lo moderno; latinizarse para ratificarse alcurnia 
románica y espulgarse de morismo. 


J AGUADERO — Desaguadero (con fonética árabe). 
Desconocido en el Plata. 


JAGUAR — Voz americana. Masculino. 

Y quedamos enterados. 

Dicen que nuestros antepasados guaraníes 
llamaban « yaguá » a un felino parecido al tigre, 
a veces con el adjetivo « eté » (lindo), « yaguá - 
r?-eté» (yaguareté). — Quizá por sus colores, o 
por su bravura: «lindo!», exclamación peculiar 
del indijena, que perdura en todo el territorio 
de los países del Plata. — Los que aquello dicen 
no nos explican la presencia de la «r» en el 
vocablo. 

Dicen que los mas remotos datos presentan 
a unos exploradores franceses en tierras bra- 
silero - guaraníticas, allá por el siglo xvi o xvii, 
que oyeron la eoz « yaguá » y la anotaron con 



— 36 — 


«j », que en francés equivale a nuestra «y»; 
pero, y el «ua»?... han debido escribirlo «oi», 
y tendriainos : « jagoi » . . . luego la « r » . . . . ! 

« Jaguar es « perro » en guaraní » se viene 
repitiendo invariablemente, sin observar que es 
animal felino. Si, según dicen,, al perro lo intro- 
dujo el europeo, no podía el indijena bautizarlo 
antes de conocerlo, y tampoco al gato (mbara- 
cayá ), que también dicen ser dádiva europea ; 
si el indijena tenía perro no lo habría confun- 
dido con el jaguar, y no pudo llamar a éste 
con el nomhre de aquél si no lo tenía; en fin, 
debe terminarse con tan injenua versión de que 
el indio guaraní, nada menos, haya podido con- 
fundir a un gato con un perro. 

Fatalmente en estas cosas nuestras traen a 
rodeo los cronistas al memorialista morogodo 
Azara, apesar de haberse comprobado repetidas 
veces lo antojadizo de sus informes y lo imaji- 
nativo de sus relatos ; dice respecto a « yagua- 
reté» que en guaraní es «perro verdadero».... 

« perro por excelencia » Este memorialista 

ha debido ser el inventor de la versión, varias 
parecidas lo acreditan en sus memorias. 

El dómine castellano se adjudicó esta voz 
en una de sus crisis de ternura, que lo inclinan 
a dispensar amparo al guacherío de vocablos 
americanos ; no pudiendo localizarla y explicarla, 
como es su estricta obligación de filologo máxi- 
mo, ni con ayuda de los «individuos» que tiene 



en América en su servicio de requisas, le puso 
« americana * para no equivocarse, pero lo nota- 
ble del caso es que la anota, por primera vez, en 
su edición 13 (año 1899)...! cuatro siglos des- 
pués de su descubrimiento. . .! Tarda pero llega. 
Xa cree masculina siendo neutra. 

En el taimado empeño de propios y extraños 
para desnacionalizar nuestro lenguaje, se reve- 
la un escondido placer en anular las voces autóc- 
tonas a él incorporadas, buscándoles paternidad 
en vocablos árabes, griegos, indúes, hebreos, cas- 
tellanos, etc. Con «jaguar» no han tenido pre- 
sente que la zoonimia indijena es patrimonio 
inviolable de cada pueblo. El león, en Africa 
siempre se llama «simba». 

En trabajo mas detenido nos ocuparemos 
debidamente de esta voz de nuestros antepasa- 
dos guaraníes. 

JAGÜEY — Americanismo. Balsa, pozo o zanja llena de 
agua, ya artificialmente, ya por filtraciones naturales 
del terreno. 

Otro «americanismo» y otra profanación 
lexicográfica del dómine castellano, cuya ciencia 
filolojica nos reserva las mas cómicas sorpresas. 
Esta voz es nuestro «jagüel». 

En su edición 4 ( año 1803 ) conquistó el 
léxico real, por via quichua, esa voz araucana, 
y como se encontraba en pleno estado bilingüe 
editorial, la latinizó: «lacus» (lago), que no 



viene al caso, pero fué lo mas aparente que en- 
contró para someter el vocablo a la inquisición 
de su latinidad de sacristía. La acepción que 
que le aplicó fué esta : « Balsa grande en que se 
recoje agua en el Perú ...... 

En su edición 11 (año 1869) le retiró la 
tortura del latin, y en la actual amplió la dis- 
paratada descripción de la « balsa grande » y 
la desperuanizó, quedándose firme en su ignoran- 
cia respecto al orijen y significado del vocablo, 
que tiene el atrevimiento de consignar en sus 
pajinas. 

Lo creyó « del Perú » porque del descubri- 
miento colombino no tenían mas noticia ni no- 
ción que algo referente a esa rejion, y entonces 
todo lo americano era peruano; mas tarde agre- 
garon a su todavía hoy perfecto desconocimien- 
to jeográfico, noticias sobre Méjico y por últi- 
mo sobre el desventurado rio de la plata. 

En quichua no existe la « j » y la «g» tie- 
ne sonido gutural pocas veces suave; la voz que 
pudieron oir sería «sahuei» o «xahuei», que 
la fonética del morogodo convirtió en « jagüei », 
y todos los vocistas, copiándose los unos a los 
otros, según costumbre, dieron vía libre al vo- 
cablo; solo Lafone Quevedo no los acompañó, 
pues dice: «Voz cuyo orijen parece que se ig- 

nora»; lo que no le evita meterse en la peregri- 
na balsa de agua de los reales académicos; pero 
sospecha Lafone: «En araucano «hueveo» es 



— 39 — 


« ciénago o charco de agua, lo que nos dejaría 
«una raiz de «huey», bañado, etc. El prefijo 
«ja» suena a cacán». Parece confundir modis- 
mos dialectales que no existen en el idioma de la 
raza; ciénega es en araucano «niellu», también 
es bañado ; « pellaukó » es charco. De la raiz 
«huev» solo encontramos « hueyel » (nadar). 

Y es araucano el vocablo y esta su histo- 
ria: El esforzado hijo de Arauco, celoso con- 

servador de su única máquina de guerra, el ca- 
ballo, no lo dejaba nunca en terreno que su vista 
no dominase desde su toldo ; eso le obligó a pro- 
porcionarle bebederos cercanos, improvisados no 
habiéndolos naturales ; un pozo o una zanjita 
abierta para recojer el agua de las lluvias, cons- 
tituía en último caso ese bebedero, que debió 
llamarse «kahuellkó» (agua del caballo); « ka- 
huellu» caballo, «ko» agua; «kahuellkó» prin- 
cipio de aglutinación de la voz, que terminó sin- 
copada en «jagüel», por tendencia nativa a ello 
o por vicios de percepción y pronunciación. 

Al pasar al Perú, vecino activo de Arauco, 
el quichua le aplicó su «k» gutural o su «s», 
luego la «11» que pronunciaba como «i» en fi- 
nal de voz, y no le dejó al mestizo mas traba- 
jo que el muy vulgar de convertir la « h » en 
«g», y de ahí el « jagüei-/acus » del infelizote 
dómine castellano. 

La curiosa filolojiea académica nos revela 
en el trato dado a esta voz, que su ciencia se 



reduce a maniobras delatoras de su ignorancia 
y despreocupación ; acepciones y redacciones con- 
firman esos cargos a cada paso. 


Conviene que nos ocupemos de «balsa». 

En rioplatense es toda planchada flotante 
de cualquier forma y tamaño, siempre que haga 
servicio de embarcación, y aunque usamos el 
modismo « como balsa de aceite » para significar 
la tranquilidad del mar, que se nos ha pega- 
do de la lectura de libros castellanos, no acep- 
tamos ni concebimos ninguna balsa líquida ni 
recipiente de líquidos. Llamamos «embalse» por 
« contenido », a la cantidad de agua que acapa- 
ra un dique o represa y a la capacidad del mis- 
mo, nunca como derivado de « balsa » conforme 
a la acepción americana, sino por contaminación 
del barbarismo castellano. 

« Balsa » es voz americana, se la adjudicó el 
real léxico en sus albores editoriales, por lo tan- 
to le vino «del Perú», probablemente, y le aplicó 
una descripción que no oculta el orijen : « Por- 

ción de maderos unidos unos con otros de que 
comunmente se sirven los indios para pasar ríos 
o grandes lagunas » ; y en seguida la latiniza- 
ción sacristana : « Ratis, trabium conjuctio, com- 
pages». Pero años después le suprimieron el 
« conjuctio » y mas tarde todo el latín ; tal ha 
sido el. sistema del dómine para castellanizarse y 



-di- 
simularse puro, autóctono, sin oríjenes ; eso ha 
producido su conversión en español , reciente, en 
esta última edición de su diccionario, en la, que 
nos da « balsa » sin indios y sin latín, vale decir 

castizo, cervantino Y, parecerá mentira, la 

redacción y descripción han empeorado, redon- 
deando un enigma: 

« Conjunto de maderos que fuerte- 
mente unidos unos con * otros, forman 
una especie de explanada ( en absoluto 
desacuerdo con lo que el mismo léxico 
entiende por « explanada ») o plancha 
de agua (!). Empléase para navegar. . . » 
(Brujo ha de ser quien navegue en una 
plancha de agua!). 

Los rioplatenses solo conocemos las plan- 
chas que se hacen sobre el agua y sobre las 
desorbitadas pajinas del diccionario real y aca- 
démico de los castellanos. 

Lo de llamar « balsa » a una zanja o pozo 
que contenga agua es una confusión peruano - 
castellana de los « compositores » del diccionario 
inicial de 1726, al aplicarse la noticia de la 
«balsa que usaban los indios», trasmitida por 
los merodeadores colombinos, que entusiasmados 
con el descubrimiento de la sencilla y útil em- 
barcación que nunca habían visto, llamaron tam- 
bién « balsa » a los lagos y lagunas en que flo- 
taba. 



-42 - 


Sabido es que la historiacion americana ha 
simulado muda o monosilábica a lo población 
de América, antes de la irrupción colombina, 
que le trajo voz, palabras, facultad de pensar, 
relijion, etc., y los « compositores » no conce- 
bían que en su incipiente diccionario figurase 
una voz india, por eso los de 1726 dejaron esta 
definición etimolójica de « balsa » : « La raíz de 

esta voz parece venir del hebreo « balas » (jun- 
tar ), invertidas las dos últimas letras » . . . Qué 
fácil ! . . . . Sin duda por eso los « compositores » 
de la edición siguiente la suprimieron, dejándola 
castiza. . . que es mas fácil todavía. 

JAHARIZ — Jaraíz (del árabe), lagar. 

Desconocido en el Plata. 

JAHARRAR.— (Del árabe). Cubrir con una capa de yeso 
o mortero el paramento de una fábrica de albañílería. 

Desconocido para nosotros, y véase lo inin- 
telijible que respecto a nuestro lenguaje resultan 
esas dos lineas castellanas : 

« Mortero » es en rioplatense el « almirez » 
árabe -castellano, que no usamos. Con «yeso» 
y « mortero » se refieren a nuestra « mezcla » o 
argamasa. 

« Paramento » es desconocido entre nosotros. 
« Fábrica » es en rioplatense donde se elabo- 
re algo que no sea albañileria, por que a ésta 



— 43 — 


no es posible fabricarla. « Obra » decimos noso- 
tros, acepción nacional en este caso. 

Y que nos hablen de el castellano en el Pla- 
ta y duden de la existencia del idioma Nacional ! 

¡ JA, JA, JA ! — Interjección con que se denota risa. 

¡Qué admirable macana!. . . ¿También esto, 
expansión universal, pertenece a « la Lengua « ? 
.... « conquistadores insignes /» t?omo clama en- 
ternecido el rotativo porteño. Siquiera lo hu- 
biesen escrito debidamente: «Ja! ja! já!». 

JALAR — Halar (con fonética árabe). Tirar, atraer. 
JALBEGA DOR — JALBEGAR — De Enjalbegar (con fo- 
nética árabe). Afeitar o componer el rostro con afeites. 
JALBEGUE — Blanqueo hecho con cal. ( Dos acepciones 
mas. — Del árabe) 

JALDADO — JALDE — JALDO — (Del francés con foné- 
tica árabe ). Amarillo subido. 

TALDRE — Color jalde. 

Todo desconocido en el Plata. 

J-lLEA — ( Del francés en fonética árabe ). Conserva trans- 
parente hecha del zumo de algunas frutas. 

Entendemos por «jalea» algo parecido, pero 
no lo conceptuamos « conserva », ni la hacemos 
con el «zumo» (preferimos «jugo»), sino con la 
pul¡a. 

Trae dos acepciones y una frase que nunca 


usar. os. 



- 44 — 


JALEADOR — Que jalea. 

JALEAR — (Del árabe chala!»). Llamar a los perros. 
(Y dos acepciones mas). 

JALECO — Una prenda de vestir. ( Del árabe y turco ). 

Todo desconocido entre nosotros. 

JALEO — Jarana. (Del árabe). 

Lo primero lo decimos a veces en broma, 
por ser ridículo en nuestra habla. Lo segundo 
es usual en el Plata. Las tres acepciones que se 
anota, no. 

JALETINA — Gelatina. (Del francés con fonética árabe). 
JALMA — (Del árabe). Enjalma. Especie de aparejo para 
bestias de carga. ( Y dos derivados ). 

Todo desconocido entre nosotros. 

JALON — (Del francés en fonética árabe ). Yara con rega- 
tón de hierro para clavarla en tierra y determinar/ 
puntos fijos cuando se levanta plano de un terreno/ 

Yaya! conformes alguna vez; tambieí 

con el derivado «jalonar», aunque poco lo usi- 
mos pues preferimos «jalonear». 

JALOQUE — (Del árabe). Sudeste. 

Desconocido entre nosotros. 

JAMAR — (Del árabe). Comer. 

Los delincuentes jitanos han hecho coipcer 
esa voz al lunfardo porteño, que no la ad/ptó. 



— 45 — 


JAMÁS — (Del latín). Nunca. 

Conforme. No usamos dos acepciones y tres 
modismos que trae. 

JAMBA — (Del latín «gamba» con fonética árabe ). Cual- 
quiera de las dos piezas labradas que, puestas verti- 
calmente en los dos lados de las puertas o ventanas, 
sostienen el dintel de ellas. 

JAMBAJE — Conjunto de las dos jambas y el dintel que 
forman el marco de una puerta o ventana. ( Un mar- 
co tiene cuatro lados). Todo lo perteneciente al or- 
nato de las jambas y el dintel. 

Difícil es encontrar redacción mas arbitra- 
ria y oscura que los textos de los artículos del 
léxico real y académico de los castellanos. Esos 
dos son un espécimen en el arte de no hacerse 
entender. 

Las «jambas» se llaman «piernas» entre 
nosotros, y « cabezales » los travesaños superior 
e inferior, que completan el marco. 


Interesa que nos ocupemos de « dintel ». 

En rioplatense es el «umbral»; también en 
otras partes de América ; lo usan escritores caste- 
llanos muy campantes ; de leerlo se nos ha pega- 
do y se le escapó una vez a Rufino José Cuervo, 
que pudo ser un gran innovador nacionalista y 
dejeneró en depurador castellanista, al extremo 
que con Andrés Bello, ambos americanos, han 



— 46 — 


dejado la mejor gramática castellana que se co- 
noce. Cuervo creía que « la constante posición 
del dintel con respecto a umbral permite que en 
realidad sea lo mismo, para designar la puerta 
o entrada, acercarse al umbral que al dintel, y 
de ahi la confusión ». Y no hay vuelta ; ya no 
es posible pronunciar «dintel» sin la sensación 
de pisar; ya nada evitará que un agonizante 
ande «pisando los dinteles de la muerte». 

Una de las probables causas de que los cas- 
tellanos experimentaran la necesidad de recordar 
el dintel, es lo bajo de las puertas en sus \ivien- 
das campesinas y populares, que tanto llamó la 
atención de Edmundo D’Amicis; tan bajas que 
obligan a agacharse al que quiera pasarlas, por 
lo que «pasar el dintel» es cruzar la puerta, y 
esto se hace con los pies aunque se piense con 
la cabeza, y aunque la puerta sea alta ; « tras- 
poner el dintel de la puerta » se hace caminan- 
do, no hay pues porque extrañar que se le haya 
confundido con el umbral. 

« Dintel » es en el Plata el cabezal o trave- 
sano inferior del marco en que se fija la puerta, 
donde sus hojas se detienen y afirman al cerrar- 
se; «umbral» es el escalón que da hacia el ex- 
terior, saliendo del dintel. 

Lo de « labrado » y « ornato » no existe en 
esa clase de marcos. 



—47 — 


JAMBON — Jamón. (Del francés con fonética árabe). 
JAMBRAR — De Enjambrar. Recojer y encerrar las abejas. 

Desconocido ente nosotros. 


JAMELGO — ( Del latín con fonética árabe ). Caballo flaco 
y desgarbado, por hambriento. 

Lo decimos a veces en broma por ser ridí- 
culo en nuestra habla, que tiene las voces « ma- 
tungo » y «mancarrón». 


JAMERDANA — JAMERDAR — (Del latin con fonética 
árabe ). Ciertas operaciones en los mataderos. 
JAMETE — ( Del árabe ). Rica tela de seda. 

JAMETERÍA — ( Del árabe ). Zalamería. 

9 

JAMILA — ( Del árabe ). Alpechín. Líquido de aceitunas. 
Desconocidos en el Plata. 

JAMON — (De Jambón). Carne curada de la pierna del 
cerdo. Anca, pierna. 

Lo suponen del latin «gamba» pero no lo 
creemos ni es del caso averiguarlo ; los latines 
académicos son demasiado convencionales, re- 
cuérdense los de «jagüel» y «balsa». 

En rioplatense es jamón el muslo del chan- 
cho, voz araucana con que casi siempre llama- 
mos al cerdo. « Curada » rara vez decimos ; « an- 
ca» o «pierna» nunca, 



JAMONA — (De Jamón). Aplícase a la mujer qüe ha pa- 
sado de la juventud, especialmente cuando es gruesa. 
G-alardon, gartifícacion o regalo, etc. 

Respecto a la mujer se nos ha pegado el 
uso de esta voz leyendo publicaciones meridia- 
nas y oyéndola en «zarzuela chica», es decir, 
algo después de la conquista y de la colonia , 
pero desconocemos las otras acepciones. 


JAMUGAS — (Del vasco con fonética árabe). Silla de ti- 
jera, etc., para los caballos. 

JAMURAR — (Del árabe). Achicar. 

JAMUSCAR — (Del árabe). Chamuscar. 

JANDALO — (Del árabe). Andaluz, (también árabe). A 
los andaluces se aplica por su pronunciación gutu- 
ral, ( debido a su fonética rigurosamente árabe ). Trae 
una acepción mas. 

Todo eso nos es desconocido. 

JANGADA — Salida o idea necia y fuera de tiempo o 
ineñcaz. Trastada. Balsa. 

No usadas las dos primeras acepciones, que 
son del negro antillano. 

La tercera es impropia, por que «jangada » 
es una flotación en troca de troncos o maderas 
para ser trasladadas por los rios; no es balsa. 

La voz es, con toda seguridad, autóctona o 
del negro ; el léxico real guarda silencio respec- 
al orijen. 





JAPON — JAPONENSE — Japonés. 

JAPONÉS — Natural del Japón. 

Solo conocemos lo último. 

JAPONICA — (Barbarismo académico). Tierra japonesa. 
Desconocido para nosotros. 

JAQUE — (Del persa por el árabe). Lance del ajedrez. 

— (Del árabe). Especie de peinado, etc. 

Ofrece tres acepciones, de las que descono- 
mos una. De tres modismos que se anota solo 
usamos uno. Lo del peinado, desconocido. 

JAQUEAR — Dar jaques. 

Desconocido. 

J AQUECA — Dolor de cabeza, etc. 

Conforme con la acepción y el modismo 
que trae. 


Como se ha visto esta pajina es una com- 
pleta reminiscencia moruna, y hay muchas igua- 
les; los mas rabiosos valbuenas han pasado por 
alto la enorme concurrencia árabe, pues hacen 
su nacionalismo ; y el bárbaro romance recolec- 
tor se ha ido hasta la universalización llamán- 
dose « la Lengua » ; herencia de Adan y Eva . . . 



— 52 — 


teradas, creadas, desconocidas y no usadas, ha 
desaparecido toda tentativa de castellano y ra- 
dican los derechos de nuestro lenguaje nacional. 

No se han tenido en cuenta las voces cien- 
tíficas, rejíonales y técnicas, por no ser del len- 
guaje corriente, que es lo interesante a nuestro 
objeto. 

Resultan demasiado tímidos estos Folletos 
Lenguaraces con su afirmación de que nuestro 
idioma nacional, o sea «el que actualmente ha- 
blamos y escribimos », supera a sus orijenes en 
un «80 %», pues este rápido y descuidado aná- 
lisis revela respecto a una sola pajina del dic- 
cionario real y académico de los castellanos, 
que 


el Idioma Nacional Rioplatense 


prevalece con el 750 por ciento. 



VOCABLOS Y EXPRESIONES 


DE QUE SE DA RAZON EN ESTE FOLLETO 


Balsa, 40 
Cabezales, 45 
Cocido, 8 

Derecho del . . . , 11 
Dintel, 45 
Embalse, 40 
Fábrica, 42 
Jaguadero, 35 
Jaguar, 35 
Jagüei, 37 
Jagüel, 37 
Jahariz, 42 
Jaharrar, 42 
Ja ! ja ! já !, 43 
Jalar, 43 
Jalbegador, 43 
Jalbegar, 43 
Jalbegue, 43 
Jaldado, 43, 

Jalde, 43 
Jaldo, 43 
Jaldre, 43 
Jalea, 43 
Jaleador, 44 
Jalear, 44 
Jaleco, 44 
Jaleo, 44 
Jaletina, 44 
Jalma, 44 
Jalón, 44 
Jalonear, 44 
Jaloque, 44 
Jamar, 44 
Jamás, 45 
Jamba. 45 
Jambaje, 45 


Jambón, 47 
Jambrar, 47 
Jamelgo. 47 
Jamerdana, 47 
Jamerdar, 47 
Jamete, 47 
Jametería. 47 
Jámila, 47 
.Jamón, 47 
Jamona, 48 
Jamugas, 48 
Jamurar, 48 
.Tamuscar, 48 
Jándalo, 48 
Jangada, 48 
Japón, 49 
Japonense, 49 
Japonés, 49 
Japónica, 49 
Jaque, 49 
Jaquear, 49 
Jaqueca. 49 
Jota, 34 

Lo cortés no. . . , 10 
Mancarrón, 47 
Matungo, 47 
Mortero, 42 
Nacionismo, 14 
Obra, 43 
Olla, 8 
. ' Prescindencia, 8 
Provisorio, 9 
Ptfchero, 7 
■Yagua, 35 
Yaguareté, 35 - 3(3 




Entre someterse y someter, 


la elección da los hombres. 



PRECIO DE ESTOS FOLLETOS 
POR CADA NÚMERO 

$ 1.00 m/arg. 

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CAAS EDITORA 

IMPRENTJURGENTINA 

DEAN FUNES 152 
CÓRDOBA